Me dijo que no me preocupara por nada, que no pensara en nada, que simplemente le hiciera un pequeño hueco en mi mundo, hasta donde yo quisiera llegar y ya veriamos qué sucedía después. Era imposible, parecía imposible. Pero nunca me reí tanto como aquellos meses. Y no siento arrepentimiento de ningún tipo. De hecho, cuando dadas las circunstancias decidí ir parando, supimos estar a la altura de la situación sin esfuerzo, sin dramas ni arrebatos. Ojalá siempre fuera así. Pero cuando entran en juego los sentimientos, supongo que simplemente es imposible no llorar.
Cartografías
Hace 5 años