domingo, 29 de abril de 2012

Glamour

Es curioso pensar que, salvo alguna serie que pillo de refilón, nunca más volví a encender la tele. Especie de fobia que aún perdura tiempo después. Es mentira eso que dicen, los artistas no son como las personas normales. No tienen un trabajo corriente, sus círculos sociales no son los que estamos habituados a ver. Recuerdo una fiesta de cumpleaños a la que fui como invitada sin conocer a nadie. Gente físicamente espectacular, modelos, presentadores, y similares. Todos agradables y simpáticos, pero una no se acostumbra. Ojalá el chico en cuestión hubiese sido un funcionario gris, de esos que pasan desapercibidos por la calle y nadie se gira para ver mejor.

2 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

sí, se muy bien lo que es la vida de modelo

Lili dijo...

Me ha gustado eso que dices de la gente gris, la que pasa sin pena ni gloria. La persona menos gris que conozco está empeñada en que lo es y no sé como hacerle ver que es de mil colores.
Un beso enorme. Tus entradas siempre me llegan al corazón.