domingo, 21 de agosto de 2011

Perdiendo la cuenta

Amanece domingo y yo pienso que es lunes, quizá porque ayer no parecía sábado. Me gusta estar de vacaciones y que los días, por buenos, se asemejen tanto unos a otros. Los últimos tiempos han sido, en cierto modo, convulsos; no por malos, sino más bien por inestables de cara a un futuro próximo. Es cierto eso que dicen de que hay que disfrutar el momento y bla bla bla, pero al final resulta mucho más difícil hacerlo cuando estás viendo que se acerca el final, que no por involuntario deja de ser feo.

7 comentarios:

Beatriz dijo...

Cuando se acerca la resolución de lo inesperado... es cuando más se encoge el estomago... Estoy igual que tu en todos momentos... Y tampoco sé como digerirlo. Habrá que dejar que pase... supongo.

La oyente dijo...

Tienes razón, es mucho más complicado cuando ves que se te acaba algo...Aun así, hay que intetar disfrutar del momento xD

A mi los días que se parecen mucho uno al otro no acaban de gustarme.. manías de una.

Muaks y miaus!!!

Jo March dijo...

Nunca es fácil vivir únicamente el momento, somos humanos y siempre queremos un futuro, un mañana, un otra vez, pero nunca un final.
Me alegra que estés de vuelta.
Besitos.

Larisa dijo...

Así me gusta, Aída. A torturarse. Renuncia al 'ahora'. Sí, dedica el 'ahora' a evocar el 'luego'. Así pasarás hoy, mañana, todos los días hasta el final, como si del mismísimo final se tratara. ¡Multiplicar el sufrimiento! Es una idea genial. Sin duda te aplaudo.

Y la que ha dicho arriba que somos humanos: que hable por ella. A mí que no me insulte.

Espérame en Siberia dijo...

Sobre todo cuando la has pasado muy bien, ¿no?

Muá.

Mi casa de juguete dijo...

Vaaaaale Larisa, guardo el látigo hasta nuevo aviso!

Amber dijo...

Y es que así es la vida, supongo... Si fuera siempre igual sería horroroso.

Odio los finales, y ¿quién no los odia?