
Posiblememte yo habré hecho muchas cosas mal a lo largo del tiempo, pero lo que nunca me he permitido a mí misma ha sido engañar a alguien, hacerle creer cosas que no son, ni disfrazar la realidad en provecho propio. Muchas veces olvidamos que el de enfrente también tiene ilusiones, proyectos y esperanzas. No se puede jugar con lo que alguien espera, ni inducirle a la equivocación más absoluta.
Llevo un par de días indignada con este tema, aunque no me ha tocado de cerca. Ni soy yo la que engaño, ni me engañan a mí, simplemente me limito a observar como simple espectadora. Y no me gusta lo que veo, pese a que me demuestre una vez más que no estaba equivocada.